Felipe Martínez

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5 Consejos Para Tener Sesiones de Corrección de Color en Presencia del Cliente y Que Todo Fluya

 
 Estudio de We Make Color, Monterrey - México

Estudio de We Make Color, Monterrey - México

 
Una sesión de corrección de color es como un largo viaje por carretera con acompañantes en donde el colorista es el conductor y los demás los pasajeros, hay que procurar siempre que ese viaje sea ameno.
 

Recién he terminado una intensa semana de color para un bello proyecto de largometraje y ésta experiencia me ha hecho recordar lo importante que es saber llevar una sesión en presencia del cliente. Más allá de las obviedades técnicas es importante pensarse estas sesiones desde un punto de vista más humano, y es que mucho se habla de LUTs, actualizaciones de software y la tecnología del momento que, como bien lo apunta Raúl Fernández en una entrevista que recién publiqué en el blog, generan mucho ruido tecnológico y opacan la discusión sobre el oficio del colorista en sí. Es por eso que me he animado a compartir cinco (5) consejos que a mi juicio se deben tener en cuenta a la hora de llevar a cabo sesiones de corrección de color en presencia del cliente, más que nada si son intensas como las que resultan al trabajar en un largometraje.

Ahora bien, quiero que tengan en cuenta que estoy a cargo de mi propio estudio y aunque colaboro con otros profesionales del medio, mucho de lo que sucede del trato con el cliente en la sala de color de Monterrey es mi responsabilidad, y no hablo solo de hacer un buen trabajo como colorista.

Con esto dicho y sin más preámbulos pasemos a los consejos, entre obvios y curiosos.
 


 

1. Establece un ritmo de trabajo saludable para tus ojos, mente y espalda.

El esfuerzo empleado en una sesión de color intensa se ve siempre reflejado en el cansancio de la vista, la mente y la espalda, así que, además de contar con un ambiente propicio a nivel acústico, lumínico y ergonómico, es indispensable acordar un horario de trabajo que sea saludable para todos. Son ideales las “Pause-Pipi”, el respectivo corte a comer y salidas cortas a tomar el sol después de terminar algún bloque complicado del proyecto en curso. Todas estas obviedades se terminan pasando por alto cuando estamos con el deadline encima o simplemente cuando estamos tan concentrados en el trabajo que no nos apetece parar por ninguna razón. Para las sesiones de color del largometraje que recién terminamos fue de mutuo acuerdo trabajar de 10:00 a.m. a 6:00 p.m. haciendo una pausa para almorzar de una (1) hora alrededor de las 2:00 p.m. A veces estas sesiones se extendieron hasta las 8:00 p.m. teniendo en cuenta lo mucho o poco que hubiéramos avanzado al termino "oficial" de la jornada. Al final del día siempre una merecida cerveza helada.
 

2. Sé un buen host dentro y fuera de la sala.

Hacer que las sesiones de color se extiendan más allá de la sala garantiza relaciones profesionales -o nacientes amistades- a largo plazo. Es muy común que el director de fotografía y el director de una película viajen exclusivamente a un lugar que les es ajeno -otro país u otra ciudad- para trabajar de la mano con el colorista que hayan elegido, eso supone entonces una oportunidad para hacer de esa experiencia algo especial que pueda traspasar la sala oscura. Desde salir a degustar la comida típica del lugar y los puntos de interés hasta una fiesta pueden ser actividades que tejan una conexión entre quienes están involucrados en el proyecto. Obviamente este tipo de relaciones son más probables en procesos extendidos como un largometraje, en publicidad todo va tan rápido que a duras penas podemos enviarnos buenos deseos a través del mail.
 

3. Encuentra temas de conversación interesantes. 

Una sala oscura iluminada solo por las pantallas de los monitores y las luces indirectas, con aire acondicionado controlado, acústicamente casi aislada del exterior y con un cómodo sofá, suena más a un perfecto lugar para hacer una siesta. Así que, pasar casi 8 horas en un espacio que invita más al descanso que al trabajo puede resultar una experiencia un tanto aburrida, sosa, sin mucho sabor. Por eso es de vital importancia sacar las dotes de buen conversador(a) para lidiar con los altibajos del día. Hablar de la última serie del momento, de la situación actual del país -sin entrar en debates interminables-, de donde se come más rico en la ciudad, de experiencias pasadas, de los chismes del sector, de fútbol, de cómo se hace tal o cual cosa. Algo que me funciona mucho es compartir saberes, es decir, explicar de manera rápida y didáctica qué sucede con cada movimiento que voy haciendo en el software, de esta manera quien te acompaña en la sala se mantiene concentrado(a) y empieza a entender lo que se puede y lo que no se puede hacer para lograr el resultado soñado. Una sesión de corrección de color es como un largo viaje por carretera con acompañantes en donde el colorista es el conductor y los demás los pasajeros, hay que procurar siempre que ese viaje sea ameno.
 

4. Aprende a ofrecer soluciones prácticas.

Tanto en cine como en publicidad, cuando se tiene al cliente en la sala éste espera que todo fluya sin mayores interrupciones y eso incluye tener la capacidad casi inmediata de resolver peticiones sin divagar mucho en la forma de lograrlo. Es aquí cuando conocer al pie de la letra tu herramienta de trabajo puede hacerte ganar tiempo y proyectar una imagen profesional. En mi caso, como usuario de DaVinici Resolve, he acumulado durante varios años una serie de ajustes básicos que almaceno como Power Grades para tenerlos siempre a la mano al momento de tener que resolver las situaciones más comunes: imágenes con tintes hacía el rojo, el verde o el azul, aberraciones cromáticas o material suave de foco. Esta técnica de almacenar tus “presets” ayuda a salvar tiempo y a mantener el orden y la tranquilidad a lo largo de la sesión.
 

5. Que no falte la música... de la buena.

Antes dije que una sesión de color es como un largo viaje por carretera y si hay algo que caracterice a estos viajes es que siempre se acompañan con música, o al menos yo no puedo concebir un “road trip” sin buena música. Así que ármate de una buena playlist e incluso permítele al cliente que comparta contigo sus joyas musicales, no se imaginan las cosas increíbles que se pueden descubrir. En esta última experiencia, el director de fotografía me compartió un par de joyas: radiooooo.com y fluxfm.de/player

 

Bonus: Mantener siempre gotas de manzanilla en el estudio. Ayudan a la limpieza, descanso y lubricación de los ojos. Yo siempre mantengo un bote de uso personal y uno nuevo que le ofrezco al cliente para que lo conserve durante el tiempo que dure el trabajo en la sala que en el caso de un largometraje será de varias semanas.