Felipe Martínez

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Hablando sobre Corrección de Color con Mónica Bustamante: Colorista Lustre & Assimilate Scratch / Certified Trainer Flame Premium

 
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Lo importante siempre será conocer los principios básicos de la corrección de color. La elección del software es algo secundario. 

– Mónica Bustamante, Colorista

 

Mónica Bustamante trabajó durante varios años como colorista en el Centro Ático de la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá-Colombia. Es Entrenadora Certificada Autodesk / Assimilate Scratch y Docente de la Pasantía en Finalización y Composición de Vídeo de la Universidad Javeriana-Bogotá. Tuve la fortuna de conocerla trabajando para el canal de televisión interno del Festival Internacional de Cine de Cartagena de Indias, FICCI Channel, en febrero de 2013. Recientemente Mónica curso el Taller Internacional de Post-Producción con Assimilate Scratch en la Escuela de Cine y TV de San Antonio de los Baños, Cuba, y en medio de una conversación de bienvenida vía Skype, resultó una amena entrevista de colorista a colorista, en donde quise indagar acerca de la actualidad de la profesión y sobre todo, la impresión que tiene Mónica sobre algunos de los softwares de colorización más populares del mercado: LustreDaVinci Resolve y Assimilate ScratchSi te interesa la Post-Producción y el tratamiento del color en el cine y video digital, esta es una nota imperdible.

 
 

Felipe Martínez: Mónica… Autodesk Lustre, DaVinci Resolve, Assimilate Scratch ¿Cuál elegir?

Mónica: Yo trabajo con Lustre porque es el software que domino, eso hace que al momento de asumir un proyecto de color no tengo que preocuparme por los aspectos técnicos de la herramienta, lo entiendo perfectamente y por lo tanto puedo enfocarme en el trabajo creativo más que en entender cómo navegar al interior del programa. Lustre además tiene la gran ventaja de estar ligado a una plataforma de composición muy potente como lo es Autodesk Flame, y al igual que DaVinci Resolve, conserva muchos conceptos del trabajo análogo que se hacía antes en el etalonage para cine. Hay que decir que Lustre y DaVinci fueron de gran ayuda en el salto al Cine Digital, así que si los dominas puede resultar mucho más sencillo dominar las otras propuestas del mercado.

Ahora, quien se quiera iniciar en Lustre debe saber que es un software exigente: no te ofrece muchas opciones de “deliverables” (formatos de salida), no te da margen de error, no acepta que inicies un proyecto que no esté configurado en los bits del footage original, es muy estricto con la organización y el material debe conformarse a DPX antes de iniciar. Por su parte el DaVinci y el Scratch pueden trabajar haciendo uso del footage original. A su favor puedo decir que es muy fácil de dominar cuando estás aprendiendo a hacer correcciones secundarias y que el sistema de tracking de puntos y tracking de máscaras es muy efectivo. No recomiendo Lustre para proyectos pequeños, pues no es tan accesible como lo puede ser un DaVinci, sobre todo por la infraestructura que se requiere para ponerlo a punto.

De cualquier forma, mi opción por ahora es y seguirá siendo Lustre porque me siento cómoda y me muevo “como pez en el agua” a través de todas las opciones que me brinda, pero definitivamente, independientemente del software que uno elija para hacer color, siempre van a existir los principios básicos: sistemas de saturación, luminancia, la importancia de saber interpretar un histograma, un círculo cromático, etc. Conociendo en profundidad estos principios básicos es posible trabajar en cualquier programa diseñado para la corrección de color, lo importante después será con qué software te sientas más cómodo.

Del DaVinci Resolve lo que se me hace más interesante es que todo el mundo lo pueda descargar y usar, aunque eso tiene sus pro y sus contra si nos vamos al punto más estricto del asunto: el pensar que cualquier persona puede hacer corrección de color. Aunque también sirve para ratificar que el asunto no es el software sino quien lo opera. DaVinci me parece una excelente herramienta, accesible, de fácil entendimiento y además cuenta con la posibilidad de interpretar muchos tipos de material, lo cual facilita mucho el flujo de trabajo. Del Scratch destaco la potencia con la que cuenta para trabajar con grandes flujos de trabajo, y la posibilidad de cargar texturas para moldearlas a tu footage a través de un interesante módulo de composición, que heredó del Autodesk Flame, que además permite ingestar archivos provenientes Maya.

 
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Puedo concluir que la elección de un software para la corrección de color es en definitiva una cuestión de gusto, comodidad y tipos de proyectos a los que te enfrentas.
 

FM: Tengo entendido que Lustre es un software que no evoluciona hace unos cinco o seis años. Teniendo en cuenta eso ¿Crees que vas a saltar a otra plataforma pronto?

M: Soy de las que piensa que el hecho de que los software no se actualicen no los hace obsoletos o malos. Lo que sucede es que dejan de ajustarse a ciertas necesidades que van apareciendo con el tiempo, más aún cuando hablámos de tecnología, recordemos que avanza demasiado rápido. Por ejemplo, Lustre no tiene una amplia gama de “deliverables” y eso lo hace un software que te exige un poco más. Lo que también sucede con Lustre es que es muy complejo llevarse un proyecto de una máquina a otra, cosa que si puedes hacer con Scracth o DaVinci. Si me cambiara de software, del Lustre extrañaría la efectividad del tracking y de la herramienta para hacer cromas. Sin embargo aún no necesito migrar a otra plataforma de manera permanente.
 

FM: ¿Te da miedo el hecho de que muchas personas tengan fácil acceso a un software como el DaVinci Resolve?

M: No para nada. Al contrario, me parece que si mucha gente está interesada en el Cine Digital y en las labores de Post Producción es lindo que tengan acceso a una herramienta con la cual puedan aprender, esta profesión se va a volver más crítica, más critica en la medida que van a existir más voces que van a darle polifonía a lo que hacemos. Al final puedo decirte que hay miles de médicos, fotógrafos, administradores de empresas y eso no es un problema, el tema es cómo te logras destacar en un mercado que tal vez ya está bastante saturado, muy al margen de que uses DaVinci, Baselight, Lustre, Scracth, etc.
 

FM: Si alguien se quiere dedicar de manera seria a la colorización para cine y video digital, ¿te parece importante entender esta labor desde que se hacia de manera análoga?

MB: Claro que si, justamente esos son los factores que hacen la diferencia entre un colorista y otro. Para nosotros, los iniciados en esta labor, es una lastima no poder concebir las imágenes como la pueden concebir quienes si tuvieron la oportunidad de iniciarse en el arte de la colorización cuando aún se hacía de manera análoga, pero es sumamente responsable e importante entenderlo para tener una visión amplia y sensible cuando te enfrentas a cada imagen. Es más, el solo hecho de saber que antes el etalonage se hacia cuadro a cuadro, te permite entender cuan responsable y sensible debe ser esta labor, aún cuando actualmente ya no se haga de la misma manera.
 

FM: Sabemos que cada proyecto tiene sus particularidades pero, ¿crees que cada colorista empieza a marcar un estilo? ¿qué tiene eso de bueno o de malo y cuál es el sello que tu le pones a tu trabajo?

M: Pienso que es bueno en la medida en que la gente y tú mismo te empiezas a identificar con ciertas cosas. Por ejemplo, yo evito las tonalidades verdes cuando hago corrección de color, entones trato de llevar casi siempre las imágenes hacia los azules, pero a veces eso resulta no ser tan bueno porque no todas las películas deben ser azules. También pasa que te acostumbras a hacer las cosas de cierta manera y cuando alguien te pide algo fuera de tu zona de confort entras en conflicto. Ahora, cuando ya eres más libre en tu trabajo, cuando te haz hecho a un nombre y el medio en el que te trabajas te identifica, es posible decir sin miedo que tienes un estilo y una manera de trabajar, seguramente habrán personas que gusten de tu estilo y por esa razón te buscan para sus proyectos. En ese caso resulta ser muy bueno el hecho de marcar una forma de hacer las cosas porque, quienes te buscan para que colorices sus proyectos, ya saben que pueden obtener cierto resultado si trabajan contigo. Por ejemplo, yo siento que tu eres más arriesgado con ciertas cosas del color y eso a muchos clientes les gusta, pero hay otros que buscan algo más tradicional o conservador, que es tal vez la línea en la que yo me muevo. Ahora, hay que entender sobre todo que nuestro trabajo es un trabajo subjetivo y con eso debemos jugar siempre. Las demás personas nunca van a ver las cosas como nosotros las vemos.
 

FM: Por último pero no menos importante. Esa pregunta que muchos nos hacemos y de la cual nunca tenemos una respuesta precisa: ¿Cómo cobrar?

M: Ese un tema muy complicado. No sé cómo explicarlo porque influyen muchos factores a la hora de cotizar un proyecto de color. Debes preguntar, entre otras cosas, si debes conformar el material, si debes entregar cierto número de renders con características diferentes o si ya hay una idea del color previamente concebida, una referencia, un LUT base, etc. Todo esto influye en el tiempo y en el desgaste intelectual que uno invierte en cada proyecto. Personalmente me mido por turnos de ocho horas, pues me parece muy arriesgado sentarme más de ocho horas a colorizar. Mi experiencia me ha llevado a contabilizar que en ese turno de ocho horas logro avanzar aproximadamente diez minutos (dependiendo de qué tan complejo sea lo que me hayan pedido). Ahora, yo prefiero evaluar un proyecto en su totalidad y poner un precio que no baje de $2700. Si debo cobrar por turnos, considero que un valor justo puede oscilar entre $200y $300 por cada turno de ocho horas. (Precios en Dólares Americanos)

 
Sin embargo siento que es imposible poner un valor estándar a nuestro trabajo.
 
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Agradrezco a Mónica por su tiempo y aprovecho para compartir su perfil de Linkedin a quien pueda interesarle para un proyecto, colaboración o asesoría en Post Producción.

 

– Esta es una nota publicada en el año 2016